Habilidades socioemocionales en la infancia

 



Las habilidades socioemocionales se pueden trabajar a cualquier edad, sin embargo, es durante la infancia que resulta más productivo adquirirlas. Es por todos conocido que cuando somos niños nos resulta más sencillo automatizar según qué tipo de conductas y adquirir nuevos conocimientos. Entre esas conductas y conocimientos se pueden incluir las habilidades socioemocionales y por este motivo la niñez es un período tan adecuado para poderlas enseñar.

Además del entorno familiar, la escuela ejerce un gran peso en la conducta y personalidad del individuo. Es en este lugar en donde no solo se adquieren nuevos conocimientos académicos sino que, además, se puede poner en práctica las diversas habilidades socioemocionales, especialmente interactuando con el resto de compañeros. Por este motivo los centros educativos, bajo una perspectiva formativa más moderna y no tan centrada en lo cognitivo, han ido incorporando en el currículum académico la puesta en práctica de diversas competencias sociales y emocionales.

No adquirir habilidades socioemocionales como son el autocontrol, comunicarse de forma asertiva, resolver conflictos o empatía puede ser un problema para el niño una vez sea adulto. En la adultez está muy bien tener conocimientos profundos de una determinada temática, pero no sirven de mucho si no se disponen de las competencias socioemocionales para poder expresarlas o relacionarse con los demás.


1. Resiliencia

La resiliencia es una capacidad fundamental en toda persona, dado que es lo que nos hace sufrir más o menos ante una situación que nos es adversa, como los eventos difíciles, estresantes o traumáticos.

Esta habilidad es fundamental en la medida de que nadie tiene una vida perfecta. Todos pasamos por altibajos en algún momento de nuestras vidas, con lo cual es necesario aprender a gestionarlos y, en la medida que esté en nuestras manos, aprender a hacerle frente.

Por ejemplo, tener buena resiliencia es sinónimo de que, en caso de que nuestros padres se divorcien, rompamos con nuestra pareja o nuestras hermanas tiendan a amargarnos la existencia, nosotros tendremos y recuperaremos la energía física y mental como para superar el mal rato.

2. Autoconocimiento

El autoconocimiento entendemos a la capacidad de conocerse a uno mismo, tanto en lo cognitivo como en lo emocional. Es decir, se trata de la habilidad para saber lo que estamos sintiendo en cada momento, hacer evaluaciones realistas en relación con nuestras propias habilidades y saber en qué somos buenos y qué tenemos dificultades.

En esta habilidad se mezclan aspectos relacionados con la inteligencia emocional, concretamente la de tipo intrapersonal, y también aspectos cognitivos, especialmente la metacognición.

3. Tenacidad

La tenacidad o perseverancia es la capacidad para seguir trabajando en la consecución de una meta que nos hayamos propuesto, a medio o largo plazo. Se persevera cuando, pese no tener los resultados deseados, continuamos trabajando para conseguir llegar a nuestro objetivo.

4. Conciencia social

La conciencia social es la comprensión de que los demás están también sintiendo cosas y ser capaz de adoptar perspectivas diferentes cuando se interactúa con ellos. Ser consciente socialmente hablando es comprender que no estamos solos en el mundo y que, de la misma manera que los demás tienen obligaciones y derechos, nosotros también.

5. Colaboración

La colaboración es la capacidad de coordinarse con los demás para conseguir un objetivo en común, beneficioso para todos. No es únicamente conseguir un fin concreto, como puede ser trabajar en un grupo de trabajo para obtener el aprobado o finalizar un proyecto, sino también se colabora para poder tener una adecuada convivencia. Es cooperar para que todos sintamos bienestar juntos.

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